
«Ejercicios formales en la Escuela de Arte» es una exposición que intenta plasmar el resultado de una propuesta realizada a algunos talleres y asignaturas de la Escuela en torno a la figura de Oteiza
Los procesos de trabajo y la metodología proyectual que los ha hecho posibles, se muestran plasmando distintas maneras de asumir el planteamiento. También proporcionan una visión sobre alguna de las técnicas aprendidas por el alumnado en determinados talleres durante el curso 2014-15. Son trabajos realizados en los ciclos de decoración, escultura y fotografía, así como en el bachillerato de artes.
La idea de Oteiza ayuda a cohesionar el conjunto sin restringir posibilidades. Dos ideas clave en referencia con el escultor posibilitan planteamientos tan dispares.
- En primer lugar, que pese a su teorización y a la estrecha relación con el contexto en el que genera su obra, Oteiza no compromete las soluciones estéticas de su trabajo ni su carga semántica.
- Por otro lado, más allá de su aportación a las corrientes racionalistas del arte moderno, nos interesa su actitud al perseguir soluciones estéticas con capacidad de proyección en la sociedad.
Quien diseña proyecta una visión gráfica del futuro. Se requieren diagnósticos precisos que permitan formular enunciados concretos. A continuación, el trabajo práctico necesario en el aprendizaje de las disciplinas artísticas nos mantiene vigilantes y de forma constante en la búsqueda de información, recopilación de ideas o realización de bocetos. Nuestro trabajo concluye con una propuesta o la construcción reflexiva de una obra, una forma u objeto final. «Ejercicios formales en la Escuela de Arte de Pamplona» intenta reflejar el resultado de estos procesos de trabajo proyectual, aplicando las técnicas aprendidas en los citados talleres y asignaturas de la Escuela.
La muestra puede verse hasta el viernes 19 de junio. De lunes a sábados de 19:00 a 21:00 horas.













Cánovas intercaló su exposición con imágenes de otros creadores en los que se reconoció como Walker Evans y los componentes de La Nueva Topografía. Hizo lo mismo con su discurso, jalonado de citas sugerentes para cualquier fotógrafa en ciernes: “alguien dijo que: si somos fotógrafos debemos aprender a callar en otro idioma”.
Fueron sucediéndose en el uso de la palabra para compartir algunas claves de su trabajo. Lo obsesivo, existencial y motivador que puede ser un dolor de muelas. Lo riguroso de supeditar la labor de la ilustradora a las exigencias de un cliente o un encargo concreto. La necesidad de hacer cosas cuando nadie te las pide. Cuando tú misma las financias e incluso cuando parece que no tienes público a quien dirigirte.




